BIBLIOTECA

martes, 1 de noviembre de 2016

LA MANÍA DE COLOCAR


Hace un tiempo escribí un artículo titulado EL VERBO PONER, donde mostraba como, según el diccionario de la RAE (Real Academia Española de la lengua, el verbo poner tiene 44 posibilidades de uso y en cambio colocar solamente 5; ha pasado el tiempo y la costumbre de acomodar este último a cada paso en las conversaciones se convirtió en hábito, o manía si lo prefieren, hasta el punto que ya a la gente no le ponen inyecciones sino le colocan. Me puse en la tarea, leyeron bien, me puse, no me coloqué, de buscar algunas de las muchas ocasiones en que se mete el verbo colocar en lugar de poner, que sería lo correcto, de acuerdo con la gramática del idioma español.
Por la curiosidad que me acompaña, me dio por escuchar con atención a las personas con las cuales conversaba y, con mucha sorpresa, descubrí que en todos los niveles culturales se da esta costumbre que ya tomó fuerza. Como es posible que alguien diga “me coloqué a ver las noticias” o me coloqué muy triste y me dieron ganas de colocarme a llorar. Y lo dicen con una frescura increíble como si el hermoso idioma de Cervantes y otros maestros de la lengua acabara de descubrir que poner es algo mal empleado.
De ahí se desprende que las gallinas ahora colocan huevos, los novios no se ponen citas sino que se colocan las mismas; no nos ponemos la ropa, los alumnos no ponen atención en clase, colocan atención; la lista es extensa porque el verbo poner está fuera de la moda y porque en algún momento algún grupo influyente en asuntos del idioma empezó a usarlo y le sonó bien a la gran mayoría, no sé si el fenómeno es típicamente colombiano o hispanoamericano pero, mis amigos españoles, siguen usando el verbo poner cuando se hace necesario y ponen cartas al correo, tienen puestos de venta, consiguen puestos para sus hijos…

Es difícil que esta moda dé marcha atrás; las personas no se ponen de rodillas sino se colocan, no ponen los hijos al colegio, los colocan a estudiar, no tienen puesta la ropa sino colocada; y ojo con esta que escuché en una cafetería: “como no teníamos nada que hacer nos colocamos a ver una película”, esta última frase es de campeonato. No quiero decir que el verbo colocar sea inadecuado, pero si su abuso, a cada verbo el momento preciso, y no usarlos a lo loco como está ocurriendo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

DOCE PALABRAS QUE PARECEN MAL ESCRITAS


1. Hacera
¿Se ha vuelto loca la RAE y ha empezado a incluir palabras incorrectas porque la gente las usa mal? Sí, pero lleva muchos siglos haciéndolo. Si nos ponemos puristas, quien sobra es la acera y no la hacera: en el diccionario de Covarrubias, de 1611, existía solo la versión con hache. Siglo y medio después, en el de Autoridades, ya habían ganado los vagos que eliminaban la letra muda (y a punto estaban de eliminar también la “a”, todo sea dicho). La RAE sigue incluyendo “hacera”, suponemos que por nostalgia y para contestar a los que la atacan diciendo que está destruyendo la lengua al aceptar errores extendidos como correctos.
2. Uebos
¡No te arranques los ojos todavía! Estos uebos no son los que estás pensando, aunque sí son los de la expresión “¡Manda uebos!” que escribes con hache y con uve tan seguro de ti mismo y que has incluso hecho evolucionar hasta “¡Manda cojones!”. ¡Mal! Uebos (o huebos, que también existe) viene del latin Opus y significa trabajo o necesidad. “¡Manda uebos!” lo decían ya los romanos en su versión latina “Mandat opus!”, que significa “la necesidad obliga”. Así que dilo sin miedo en cualquier contexto y no te vuelvas a reír de Trillo: estaba siendo mucho más culto que vulgar.
3. Jira
¿Nos vamos de jira? Lo que te estoy ofreciendo, claro, no es que nos vayamos de viaje a dar conciertos por distintas ciudades, sino una alegre merienda campestre, algo que sin duda deberíamos hacer más.
4. Murciégalo
No protestes, no estamos ante las almóndigas o cocretas (que la RAE no se cansa de decir que ha incluido solo para decir que son vulgarismos y mostrar la forma correcta, aunque nadie les hace caso), al murciégalo le pasó lo mismo que a las haceras: la gente lo empezó a usar mal y ahora de pronto se ven marginados y despreciados cuando ellos eran los originales. Los murciélagos son ratones ciegos según su etimología original, que no está del todo clara. Lo único que está claro es que fueron murciégalos antes que murciélagos y que no deberíamos escandalizarnos ante el hecho de que esté en el diccionario.
5. Azur
El azur no es un azul incorrecto, sino un azul determinado. Según la RAE es un “color heráldico que en pintura se representa con el azul oscuro y en el grabado por medio de líneas horizontales muy espesas”. Y siguiendo con el tema de la etimología, “azul” viene del árabe vulgar “lazurd”. Saquen sus propias conclusiones.
6. Descambiar
Para lo de ir a la tienda con una prenda que compraste y volver con otra mejor sigue sin usar este verbo. Tenías razón cuando decías que no tenía sentido usar “descambiar” por “cambiar”, pero no al creer que no existe. Descambiar tiene dos acepciones llenas de lógica: “deshacer un cambio” o, en muchos países de Latinoamérica, “convertir billetes o monedas grandes en dinero menudo o viceversa”.
7. Bacante
Si lees algo sobre una bacante, fíjate en el contexto antes de poner el grito en el cielo. ¿Despistado ante el contexto hedonista en el que parece encontrarse? ¿Te preguntas qué clase de trabajo es? Lo sentimos, no puedes solicitarlo. Es una bacante y no una vacante, es decir, una seguidora del dios Baco, mujer que “participaba en fiestas bacanales” o que es “proclive a participar en orgías”. Si lo que hay es una vacante de bacante, claro, las cosas cambian.
8. Amover
Están los usos que son poco recomendados, sí, como sinónimo de “mover”, pero está otro perfectamente correcto y aceptado: como sinónimo de “remover”, en su acepción de “deponer de un empleo o destino”. Ah, ¿que creías que lo de remover con ese significado era solo una mala traducción literal de “remove” en inglés? Nunca te acostarás sin saber algo nuevo…

9. Gayo

Lo peor de todo es que este gayo es también un ave, por lo que ni siquiera el contexto te salvará de quedar mal (pero tiene el plumaje azul, blanco y negro, por si te sirve de ayuda). Gayo es también un adjetivo para referirse a alguien alegre o vistoso (y sí, es de donde viene “gay”, que en inglés significa también alegre o vistoso).

10. Haiga

No como sinónimo o sustituto de haya, no te preocupes, pero sí para referirnos a un coche muy grande y ostentoso, normalmente llegado de Norteamérica. Claro que el tema es más complicado y sí tiene su origen en el error: nació cuando los nuevos ricos que habían hecho fortuna en América volvían a España y se compraban un coche, “el más grande que haiga”. Y esos coches, claro, pasaron a llamarse haigas.

11. Arta

No puedes “estar arta”, no, pero sí utilizar esa palabra así escrita sin cometer un error: ¿estás hablando de una “planta herbácea, vivaz, de la familia de las plantagináceas, con hojasradicales, pecioladas, gruesas, anchas, ovaladas, enteras o algo ondeadas por elmargen, flores sobre un escapo de 20 a 30 cm de altura, en espiga larga yapretada, pequeñas, verdosas, de corola tubular en la base y partida en cuatropétalos en cruz, fruto capsular con dos divisiones, y semillas pardas elipsoidales,que es muy común en los sitios húmedos, y el cocimiento de sus hojas se usa en medicina”? Ya sabes, lo que conocemos como llantén. Entonces sí puedes.

12. Biga

Estas bigas no forman la estructura interna del techo de tu casa. Sería muy raro ver un carro tirado por dos caballos en el tejado,¿no?


martes, 28 de julio de 2015

LEER Y ESCRIBIR BIEN EJERCITA EL CEREBRO


lunes, 13 de julio de 2015

VERBOS TERMINADOS EN -EAR

TOMADO DEL GRUPO ORTOGRAFIAy español para el mundo, en facebook

domingo, 7 de junio de 2015

USO ORTOGRÁFICO DE LA H




















viernes, 15 de mayo de 2015

LA TILDE EN LAS PALABRAS MONOSÍLABAS

Las palabras de unas sola sílaba o monosílabos, por lo general no llevan tilde y son la gran mayoría. La regla tiene su excepción cuando se debe colocar la tilde diacrítica.
La tilde diacrítica se usa para distinguir dos palabras monosílabas. La que no lleva tilde tiene un significado diferente a la misma con tilde. Veamos dos ejemplo: el es un artículo masculino singular; él es un pronombre personal de primera persona en singular. Lo mismo ocurre con tu (posesivo) y tú (pronombre)
Pueden observar en el cuadro que ilustra este artículo para mayor comprensión.

Edgar Tarazona Angel





lunes, 11 de mayo de 2015

PARTES DE LA ORACIÓN GRAMATICAL

Partes de la oración
Según la gramática tradicional, la oración tiene dos partes: Sujeto y predicado. El primero es el que ejecuta la acción y el predicado, que incluye el verbo, es lo que hace. En la gramática generativa generacional se habla de sintagmas (sintagma nominal y sintagma verbal) que no son lo mismo pero se les parecen demasiado.
La oración como unidad estructural está constituida por dos sintagmas fundamentales: sintagma nominal y sintagma verbal, que son los constituyentes inmediatos de la oración y corresponden a las funciones de sujeto y predicado.
Desde el punto de vista semántico, el sujeto es un sintagma nominal que realiza la acción verbal, del cual se afirma, niega, pregunta, exclama, duda o se desea algo; el predicado es un sintagma verbal con el que se afirma, niega, se pregunta algo del sintagma nominal.

Sujeto es la persona u objeto del que se dice algo, y predicado es un sintagma verbal que expresa todo lo que se dice del sujeto gramatical; esta relación de sujeto y predicado genera las oraciones bimembres: Guillermo trabaja. Pero también se encuentran las oraciones unimembres, que pueden ser enunciados con sentido completo, aunque sin alguno de los dos elementos organizadores básicos de la oración, es decir, sin el sujeto o sin el predicado: Buenas noches: ¡Socorro!; y las oraciones impersonales, aquellas que carecen de sujeto gramatical: Llueve; Hay mucha gente.